En el metro siempre encontremos personajes extraños y extraordinarios, uno de ellos este señor que me he tocado el corazón.
Con una hilera cilíndrica de vasos sucios reciclados y un cepillo viejo y sucio toca al ritmo de su necesidad, el no habla, esta sucio en su vestimenta, huele a calle, es un callejero este hombre. Probablemente tiene un problema mental o para hablar no lo sé y lógicamente no lo juzgo. Hace un intento por tocar y cantar a la vez, pero no tiene ritmo ni lógica y mucho menos voz para los que estamos ajenos a su persona, se le observa de una manera extraña, como si fuera un tipo loco o un mal viviente, así es como juzgamos y no nós hagamos los tontos.
Sin embargo este personaje toca y canta desde su corazón y con la necesidad de hambre que todos tenemos, todos los que trabajamos por tener una vida con alimento y algo que vestir, sin hablar de lujos ni otros detalles que engalanan la vida...
Esta semana he encontrado algunos centavos y pesos en la calle, no seré la mejor persona del mundo ni mucho menos un alma caritativa, pero decidí darle todo lo encontrado esta semana, afortunadamente tengo un buen trabajo y gano lo justo para satisfacer varias necesidades...
Pensar que ese tocar y ese cantar son lo que le dan vida a este personaje en su idioma o como lo queramos interpretar, se debe valorar y aplaudir pues no todos tenemos el valor de expresarnos ante un público tan finísimo y critico como el del metro.
Espacio dedicado a mis pachecadas, surge de la nada, con ánimo y coraje para decir dos que tres verdades o simples tonterias de mi vida cotidiana
jueves, 27 de octubre de 2016
SU INTERPRETACIÓN
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